11 mar. 2011

A vueltas con el metrobús, y más sobre el transporte público

Ayer coincidí en un vagón del Metro con una manada de niños (esos seres que de vez en cuando llenan los parques) de unos 10 años acompañada por dos profesores.Supongo que iban de excursión a algún punto incierto de la ciudad, cuando, en una de esas conversaciones llenas de verdades a medio camino entre la inocencia y la irreflexión, pude escuchar lo siguiente:

- Niña: ¡Mira! ¡Cuántas teles! (televisiones en algunos modelos de Metro con una función poco determinada).
- Niño 1: Pero ninguna funciona.
- Niño 2: ¿Por qué no funcionan?
- Profe: Sí funcionan, lo que pasa es que están apagadas.
- Niño 2: ¿Y por qué no las encienden?
- Niño 3: Porque no ves que no saben hacer más que "pijoteadas" (sic) para luego no usarlas.

Reconozco que estuve a punto de aplaudirle tras este certero análisis.

Y ahora que he abierto el camino hacia el tema del transporte público (vale, cogido con pinzas, pero lo he tocado, ¿no?), a los que viváis en Madrid (y a los que no también, por si se os ocurre venir por aquí) os interesará saber que, al contrario de lo que pensábamos, ¡el metrobús no existe!

Resulta que depués de 13 años que hace que entró en vigor, y a pesar de los 9,30 euros que hay que pagar religiosamente cada vez que se adquiere (reflexión personal: al paso que va, acabará saliendo más caro comprar el billete de 10 viajes que el de uno, que está estancado en un euro desde hace años), ayer el Consejero de Transportes de la Comunidad, José Ignacio Echeverría, nos sacó de nuestro inexplicable error:




Aunque no sé si me inquieta más que el Consejero desconozca sus competencias o que sus compañeros de partido le aplaudan y jaleen de esa manera, en vez de sacarle de su error. ¿Quiere eso decir que ningún miembro del Gobierno regional conoce el billete de 10 viajes? Pues para subirle el precio cada año no se olvidan de él...

Claro, que está visto que los dirigentes no acostumbran a ir en transporte público, que eso es cosa de pobres. Y si no, que se lo digan a Ana Botella, Concejala de Medio (¿medio? ¿o ya es mitad de cuarto?) Ambiente del Ayuntamiento de Madrid, que fue vista usando el coche oficial (mejor dicho, dos coches oficiales) para ir a la peluquería. Eso sí, acompañada por cuatro funcionarios, no vaya a ser que la espera para que le coja el tinte se le haga larga y tediosa y necesite alguien con quien charlar:




¿Sobre qué hablarían? ¿Sobre la forma de reducir el uso del vehículo privado o la contaminación de Madrid? ¡Uy, perdón! En qué estaría yo pensando...